Que ocurrió

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En 1978, ya en democracia, el Dr. José Luis Castillo-Olivares Ramos y el Dr. Diego Figuera Aymerich inventaron una válvula cardiaca artificial llamada Durafic que sustituiría a las enfermas, el modelo era muy distinto a las existentes en el mercado sanitario por aquellas fechas.

A continuación, en un pequeño piso del centro de Madrid, montaron un «laboratorio» y en el se dedicaron a fabricarlas y comercializarlas a muchos hospitales españoles y a algunos extranjeros.

Primer experimento realizado en personas con válvulas de Fascia Lata

Para la realización de los primeros experimentos de válvulas cardiacas hicieron una estructura de material plástico, concretamente de teflón, del tamaño de una moneda de un euro aproximadamente, forrado con una malla de dragón. A esta estructura se le unían unas membranas de material biológico de cadáveres. La primera experiencia fue en 60 personas con membranas de Fascia Lata, que fallaron a los pocos meses, a continuación utilizaron membranas hechas de arterias sin conocer el numero de pacientes a los cuales se les fueron implantadas. Posteriormente a principios de los años 80 utilizaron como membranas Duramadre de cadáveres, que es el velo que cubre las meninges del cerebro de los seres humanos y se implantaron a 800 pacientes, a este modelo le incorporaron un anillo de acero unido a la estructura de Teflón para que con la presión no se deformase.

Como muestra del desastroso nivel del experimento. En el expediente entregado por el Ministerio de Sanidad no consta en ningún documento que los tejidos biológicos conseguidos de cadáveres se sometiesen a algún curtido para que no degenerasen, por el hecho de ser tejidos sin vida, que además se les iba someter a constante contacto con el riego sanguíneo de los seres humanos a los que se les implantaba.

Salta el escándalo por comercio de órganos y cobayismo en humanos

En 1980 se destapo el escandalo porque había cientos de cadáveres a los que se les extrajo las meninges de su cabeza, sin que nadie diera el permiso y sin las garantías que establecía la ley para los donantes. Las meninges humanas eran extraídas ilegalmente y convertidas en válvulas cardiacas para ser vendidas por una empresa privada, propiedad de los Drs. Diego Figuera Ayimerih, José Luis Castillo-Olivares Ramos y su esposa.

Lamentablemente las atrocidades no habían hecho más que comenzar…

Segundo experimento en humanos con válvulas de pericardio de ternera

En 1981 después del escándalo del comercio de órganos diseñan otra válvula cardiaca llamada Xenofic. En el nuevo modelo se modificó la estructura y se utilizo como membranas, pericardio de ternera curtido. Este nuevo invento lo implantaron sin informar a los pacientes ni cumplir las leyes vigentes de experimentación con humanos, en aproximadamente 1200 personas.

El numero de muertes y reintervenciones entre compañeros de planta era tan elevado, que varias victimas del experimento se percataron de la situación y empezaron a investigar y a denunciar la situación. 

La implantación de estas válvulas prosiguió por toda España hasta el 24 de febrero de 1984 en que el Ministerio de Sanidad envió un Telegrama a todos los hospitales ordenando la inmovilización de todas las válvulas Xenofic y Durafic por graves riesgos para la salud. 

Lo que hemos contado hasta ahora, es un breve resumen. Si estas dispuesto a saber más, te contamos como ocurrió todo.